Son las siete de la tarde el dia empieza a envejecer
el sol que ya se esconde pinta mi cara de naranja
lo veo en la distancia en la montaña descender
si sonrio a su sonrisa es una forma de alabanza
Sentado en la azotea, el viento sopla fuerte
brilla el cielo con su color que deslumbra mi mirada
el ave que regresa contraria al horizonte
y la luna se prepara como nunca imaginada
La nostalgia a flor de piel, una emocion incalculada
pero cuando va a volver, esta tarde anaranjada